Los chicos de Edelweiss han elaborado una actualización del shoot’em up que funciona como tributo al género al que pertenecen juegos tan populares y queridos como Gradius (Konami, 1985), Space Invaders (Taito, 1978) y Axelay (Konami, 1992); han logrado una remodelación gráfica llamativa, añadido un completo y singular abanico de ataques, introducido un guión convencional pero agradable, yLos chicos de Edelweiss han elaborado una actualización del shoot’em up que funciona como tributo al género al que pertenecen juegos tan populares y queridos como Gradius (Konami, 1985), Space Invaders (Taito, 1978) y Axelay (Konami, 1992); han logrado una remodelación gráfica llamativa, añadido un completo y singular abanico de ataques, introducido un guión convencional pero agradable, y vitaminado con mucho acierto un desarrollo trepidante.
Pero no han cuidado en la misma proporción la duración del producto, y por ello, el total pierde demasiados enteros.
Aunque su brevedad juega a favor a la hora de no repetir localizaciones, no saturar con los homogéneos diseños enemigos e incluso previene de un posible agotamiento de ideas, lo cierto es que en un videojuego una prontitud tan notable nunca puede ir a favor de obra.
A nuestra disposición tenemos nuevos mechas con cada nivel de dificultad superado –que sólo aportan retoques visuales y estéticos-, la posibilidad de mejorar la puntuación, o la opción de probar la versión original, con leves ajustes en el control –ya no hay fuego automático dejando pulsado el botón, por ejemplo- y en la agresividad de la inteligencia artificial, aumentada.
Al final, Astebreed no alcanza los 60 minutos, y se desequilibra la experiencia global, evidenciando lo importante que es igualar todos los componentes que integran un conjunto. Una solución habría sido la que clásicos como Lylat Wars (Nintendo, 1997) incorporaban, basándose en una galaxia a visitar con rutas diferentes que reciclaban buena parte de los pasajes; una idea con la que nos hemos reencontrado en el citado Darius Burst, y que servía para mantener la curiosidad del jugador durante más tiempo.
Tampoco se ha incluido ningún tipo de reto para cada nivel –más allá de los (optativos) trofeos del juego-, en la línea de los rescates de prisioneros de Resogun, que incitaran a competir con nuestra propia destreza, ni tampoco una modalidad cooperativa aunque fuese local.
En conclusión, Astebreed es un producto muy a tener en cuenta dentro de los shoot’em ups, capaz de aportar unas estupendas cotas de entretenimiento y espectacularidad, al que únicamente le fallan limitaciones presupuestarias y una mayor duración: habrían redondeado un título que recuerda por qué los matamarcianos siempre conservarán la esencia del videojuego.… Expand